antonio david martinez vessi

Un astuto suele saltar murallas, el inteligente tiende a toparse con ellas

Publicado el 3 septiembre, 2026 por

Antonio David Martínez Vessi

Hay personas que, frente a un obstáculo, reaccionan de inmediato buscando cómo evitarlo, rodearlo o superarlo. Otras se detienen, analizan demasiado y terminan chocando una y otra vez con la misma dificultad.

La astucia suele moverse rápido. Observa el problema, detecta una oportunidad y encuentra una salida práctica. No siempre necesita comprender todo el panorama; muchas veces le basta con descubrir por dónde pasar.

La inteligencia, en cambio, puede tener una tendencia distinta. Quiere entender, calcular, anticipar, comparar posibilidades y reducir errores. Eso puede ser una gran ventaja, pero también puede convertirse en una trampa cuando pensar demasiado termina retrasando la acción.

No se trata de decir que ser astuto sea mejor que ser inteligente, ni al revés. Ambas cualidades tienen valor. La astucia ayuda a resolver con rapidez. La inteligencia ayuda a comprender con profundidad.

El problema aparece cuando usamos una sola de las dos.

Una persona muy astuta puede encontrar atajos, pero también puede tomar decisiones rápidas sin medir consecuencias. Una persona muy inteligente puede ver todos los riesgos, pero quedarse atrapada en ellos hasta no avanzar.

A veces la vida no necesita una solución perfecta. Necesita una solución suficientemente buena para seguir caminando.

Y otras veces ocurre lo contrario: aquello que parece un camino fácil solamente está evitando un problema que tarde o temprano tendremos que enfrentar.

Reflexión en preguntas

  • ¿Estoy pensando demasiado algo que ya necesita acción?
  • ¿Estoy buscando un atajo cuando en realidad debería resolver el problema de fondo?
  • ¿Qué me ayuda más en este momento: analizar o moverme?
  • ¿Estoy usando mi inteligencia para encontrar soluciones o para justificar mi inmovilidad?
  • ¿Qué podría aprender de alguien que enfrenta los problemas de una manera distinta a la mía?

Desde lo aprendido

  • La inteligencia sin acción puede convertirse en exceso de análisis.
  • La astucia permite encontrar caminos que otros no ven.
  • No todos los obstáculos deben enfrentarse de la misma manera.
  • Un atajo puede ser útil, pero también puede ocultar un problema pendiente.
  • Pensar bien y actuar a tiempo son capacidades que pueden complementarse.
  • La mejor solución no siempre es la más complicada.

Conclusión

Un astuto suele saltar murallas, el inteligente tiende a toparse con ellas. No porque la inteligencia sea una desventaja, sino porque a veces quien comprende muchas posibilidades también puede ver demasiadas razones para detenerse.

Hay momentos para analizar profundamente y momentos para actuar con sencillez.

Quizá la verdadera habilidad esté en saber cuándo necesitamos pensar un poco más y cuándo ya hemos pensado suficiente.

Porque algunas murallas se estudian, algunas se escalan y otras simplemente necesitan que encontremos una puerta que siempre estuvo ahí.

AD Mettā

Fundador de CADA vez más luz, un apasionado escritor, deportista y un amante de “Viajar Ligero” en La vida.

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